Este animal, que, junto con el canguro, representa a menudo a Australia, ya era víctima de las ciudades en continuo desarrollo. Actualmente, está en peligro de extinción debido al calentamiento global.
En 2012, el koala fue clasificado entre las especies protegidas en muchas regiones del sudeste de Australia. Su supervivencia estaba amenazada por el desarrollo urbano, la circulación de vehículos, los perros y las enfermedades.
Actualmente, otra amenaza pesa sobre él: el calentamiento global. Cuando hace mucho calor durante el día, los koalas se refugian en árboles altos, cuyo follaje les protege del sol y los incendios forestales. Por la noche, se alimentan de hojas de eucalipto.
En 2009, 1 de cada 4 koalas desapareció debido a una canícula [un largo periodo de calor]. Los científicos están preocupados porque estos periodos de altas temperaturas tienden a aumentar debido a la alteración del clima. El mes de septiembre de 2013, por ejemplo, ¡ha sido el mes más caluroso en Australia desde hace 150 años!
El número de koalas ha pasado así de 10 millones antes de 1788 a 43.000 ejemplares que viven actualmente en estado salvaje. Si no se hace nada “urgentemente”, ¡este animal podría desaparecer más rápido de lo esperado!
Para salvar a los koalas, habría que plantar árboles provistos de follaje y eucaliptos.
¿Quién eres koala?
El koala es un marsupial: un animal mamífero [animal que amamanta a sus crías], pero el marsupial hembra tiene además una característica: tiene un bolsillo en el vientre que contiene las ubres, donde las crías permanecen tras su nacimiento.
El koala y el canguro son marsupiales, igual que la zarigüeya y el wallaby. Estos animales viven principalmente en Australia, en Nueva Guinea y en Nueva Zelanda (Oceanía).
Antes de la llegada de los británicos en 1788, había varios millones de koalas en Australia. A partir de 1920 fueron cazados por su gruesa piel. La ira de la población puso fin a la carnicería.
Hoy día, ya no es la caza la que los amenaza, sino las ciudades en desarrollo y el cambio climático.
Fuente: Le Journal des Enfants