TRADUCCIÓN.
Muy temprano por la mañana, el panadero trabaja la masa para fabricar uno de los mitos de la panadería francesa, famoso en todo el mundo: la famosa baguette.
Con una corteza apetitosa, dorada y crujiente, una miga esponjosa y suave… la baguette es el invitado privilegiado de las mesas francesas. Bienvenida en todas las comidas, representa aproximadamente el 80% de las ventas de pan en Francia.
La baguette tradicional, con fama internacional, está compuesto por ingredientes simples: harina de trigo, agua, levadura y sal. Cuenta la leyenda que tomó esta forma alargada por razones prácticas: reducir el tiempo de fermentación y de cocción respecto a los panes tradicionales.
Elaborar una «buena» baguette requiere tiempo, al igual que la preparación de un «buen» pan tradicional. Amasado, fermentación ,división de la masa en pedazos, reposo y después elaboración. Incisiones realizadas en la superficie de la barra por el artesano antes de su cocción.
La baguette es un orgullo nacional… y un saber hacer presente, apreciado y festejado en todo el territorio francés, ¡hasta la presidencia de la República! Cada año, «el gran premio de la baguette de París» recompensa a un panadero que se gana el privilegio de servir el pan en el palacio del Elíseo, residencia del jefe de Estado, durante un año.
¡Cómo no quedar seducido!: untada con mermelada o en forma de bocadillo, como el excelente jamón y mantequilla por ejemplo… Y los panaderos rivalizan en creatividad para ofrecer baguettes variadas y originales: rústica, ecológica, con semillas, e incluso con especias.
Source:http://www.france.fr/gastronomie/la-baguette.html





